— Según los estándares humanos, están al borde de la locura
Investigaciones con macacos revelan que el estrés de laboratorio se acumula durante años, provocando conductas autodestructivas.Los monos de laboratorio suelen mostrar conductas inusuales y autodestructivas, desde arrancarse el pelo hasta caminar sin parar en círculos dentro de la jaula. Antes se creía que era una reacción aguda al estrés reciente: un experimento doloroso o un aislamiento repentino. Sin embargo, nuevos datos demuestran que estas formas anómalas de comportamiento repetitivo (ABR) se desarrollan a lo largo de años y son consecuencia del estrés acumulado durante toda la vida del animal.
El coste de la investigación biomédica
Los primates desempeñan un papel clave en la biomedicina, ya que ayudan a desarrollar tratamientos para distintas enfermedades, entre ellas la poliomielitis y el VIH. Al mismo tiempo, sus condiciones de mantenimiento están muy lejos de ser naturales. Según Science.org, los animales de experimentación suelen vivir en grupos pequeños o en aislamiento estricto, no tienen acceso al aire libre y son sometidos con regularidad a procedimientos que les causan dolor físico e incomodidad.
Para estudiar cómo afectan estas condiciones a su psiquis, los investigadores analizaron el comportamiento de 240 macacos rhesus nacidos y criados en los Centros Nacionales de Investigación de Primates de Estados Unidos. Los científicos compararon grabaciones de videovigilancia remota con historiales médicos detallados de los animales, que recogían todos los acontecimientos de su vida desde el nacimiento.
Estrés acumulado y estadísticas de las desviaciones
Durante el estudio se identificaron 12 factores de estrés clave, entre ellos la pérdida temprana de la madre, el aislamiento y la ubicación de las jaulas en espacios ruidosos. Casi el 60% de los macacos observados presentaron signos de comportamiento anómalo. La investigación, realizada por J. P. Garner, mostró que el estrés puede provocar daños en el sistema nervioso central que conducen al desarrollo de estereotipias en los macacos rhesus. Más información.
El análisis reveló una correlación clara: cuantos más acontecimientos negativos había vivido una macaca, con mayor frecuencia mostraba desviaciones. Cada nuevo factor de estrés aumentaba la probabilidad de aparición de ABR en un promedio del 50%. Según Science.org, las distintas formas de desviación tienen naturalezas diferentes. El estudio de J. P. Garner también encontró que algunos comportamientos estereotipados en macacos rhesus están relacionados con la perseveración y la capacidad de hacer frente a estresores agudos. Más información.
Arrancarse el pelo suele estar más relacionado con estímulos presentes, como el aumento del ruido, mientras que mecerse de forma compulsiva y caminar de manera monótona resultaron ser una consecuencia directa de traumas acumulados durante muchos años en el pasado.
Aplicación práctica de los resultados
Comprender los mecanismos de desarrollo del trauma psíquico permite ajustar las normas de alojamiento de los animales de laboratorio. Eliminar la práctica del alojamiento individual y organizar adecuadamente los espacios puede reducir de forma considerable el nivel de estrés. Además, tener en cuenta la experiencia vital acumulada de cada individuo permitirá a los científicos no utilizar en experimentos duros a animales cuya salud mental ya se encuentre al límite.
Las conclusiones de este estudio no se aplican solo a los macacos. El comportamiento anómalo repetitivo se observa en muchas especies, desde los ratones de laboratorio hasta los seres humanos. La implantación de nuevos enfoques ayudará a hacer la investigación científica más humana con respecto a los propios animales.